Nuestro apoyo a las tomas de los colegios en la Ciudad de Buenos Aires, posible lectura:"La Escuela de Noche" de Cortázar y sugerencias para descargar música y escribir una crónica.
"Hay blogs buenos y otros que son una porquería. A mi lo que me preocupa de los blogs es que se los tome en serio. Quiero decir que no se chequean. Cualquiera escribe algo y después lo levanta la radio sin chequear y después lo levanta la televisión y después lo de los diarios siguen. Este es un problema serio en internet y tenemos que hacer algo. Si nos metemos con las noticias seamos serios. Se requiere una seriedad básica. Tampoco tengo la solución para esto, estoy planteando el problema"
No deja de ser divertido que quienes tienen la responsabilidad por chequear la información, por confirmarla son los que le echan la culpa a los blogs!!!!
Entonces la culpa de que los periodistas no chequeen la información ya lo saben, es de los blogs!!!!, no de los periodistas!!!
Las páginas que comenta el blog de la revista de "ADEPA", que reúne a los principales periódicos de la Argentina (por ejemplo, Clarín, La Nación, El Cronista, Página 12, La Voz del Interior y varios otros más):
Tanta historia de que los diarios son mucho mejores que los blogs, pero a la hora de chequear algo, nada...
Entonces, si los diarios hacen lo mismo que los blogs, ¿cuál es la diferencia?, si mandan una noticia sin ningún tipo de chequeo?, si no se cuestiona nada.....
O sea, piden disculpas porque no chequean nada, si mañana en un blog alguien dice que el mundo es cuadrado, los diarios lo publican igual....¿Cuál es la diferencia con los blogs?
Es un artículo de Andrew Keen sobre la forma de actuar ante la llamada "Web 2.0", básicamente lo que dice es que la web 2.0 le da mucha más importancia a lo que es "amateur" en contra de lo profesional.
El planteo es similar al de Feinmann (cualquier pelotudo tiene un blog), lo cual no deja de ser verdad, pero no quiere decir que todo blog sea pelotudo...
Es una crítica también al "democratismo" de la red, a que cualquiera pueda colocar sus textos, canciones, películas y otras creaciones en la web, sin ningún tipo de filtro.
En realidad, creo, hay también una suerte de desprecio por la capacidad de filtro de los lectores/consumidores de estos productos.
Es verdad, no hay un "Jefe de Redacción" ni alguien que diga qué canción va y cuál no, pero éso no quiere decir que las personas el público no elija.
Algo hace que un blog tenga éxito, sea reconocido y que otros, tantos otros caigan en el mayor de los olvidos, no se bien qué será...
Este blog, por ejemplo, no es un lugar que pueda decirse "exitoso" ¿Por qué sigo escribiendo acá?, no se, en principio porque trato de colocar algo que sea inedito, algo nuevo, pero no es un lugar exitoso.
Tal vez muchos otros blogs tengan el mismo objetivo.
Algo que dice el autor es que si todos son productores ¿en dónde queda entonces el público?, y es una buena pregunta.
Supongo que en algún momento todo decantará y, como siempre, lo que quede será lo valioso, el resto se irá muriendo paulatinamente por el camino, pero es sólo una suposición.
¿Y este blog?, bueno, acá sólo trato de probar que los libros digitales son complementarios a los libros impresos, sólo éso.
Y éso no lo encontré en otros blogs.
Hay un planteo interesante y es el de que cuando se termine la "dictadura de Hollywood", de las editoriales y de las grabadoras de música, ¿qué es lo que pasará con los creadores?.
Ahí si me parece que está el verdadero interrogante, si para producir a Hitchock, o para que Bono sea conocido (por citar a dos creadores que colocan en el artículo) es preciso dinero, ¿qué pasará cuando las productoras y grabadoras no lo tengan?, por eso desde acá pedimos algo de racionalidad cuando nos bajamos cultura a través de la web...
Lo que si me pareció muy divertido el final sobre Kafka.
Según un artículo de Natalia Calcagno aparecido en Página 12 en donde comenta sobre la concentración de los medios de comunicación en la Argentina y el impacto en las industrias culturales:
"Esto genera que las estrategias masivas de comunicación de la radio, la TV, los diarios y las revistas estén definidas por pocas manos. Por ejemplo, en el caso de la TV abierta, los tres principales grupos multimedios (Clarín, Admira-Telefónica y América Multimedios) poseen el 60 por ciento de las televisoras abiertas de gestión privada. Esta concentración genera un impacto no sólo económico sino también cultural.
En efecto, los medios de comunicación son distribuidores masivos de contenidos, en los más diversos formatos y géneros. Programas, films, ideas, músicas, voces, texturas; símbolos, en suma, de todo tipo: políticos, deportivos, sociales. Entre otras cosas, esto quiere decir que ponen en circulación algunas películas y otras no, algunos libros y otros no, algunos discos y otro no. Es decir, definen la oferta cultural por antonomasia, los alcances y las variaciones de los consumos culturales masivos, controlan la cocina y el menú. De modo que la problemática de los medios de comunicación es un asunto cultural de primer orden y, por lo tanto, compromete a los hacedores de la cultura: a los gestores, a los funcionarios y a las amplias franjas de consumidores culturales, que bien podrían ser redefinidos, antes que como clientes, como ciudadanos con derechos culturales.
Los medios de comunicación establecen agendas, definen prioridades, configuran la opinión pública y la cultura contemporánea, es decir, los supuestos y las preferencias, a una escala diaria e inmediata, implacablemente decisiva. La mercancía que “venden” los medios es una mercancía que debería llevar en alguna parte la etiqueta de “frágil”, como un juego de cristalería. Y, a la vez, su contenido es de alto voltaje. Su espesura impacta directamente en los valores de la sociedad, la identidad colectiva, la formación ciudadana, es decir, en la cultura argentina. Los contenidos mediáticos no son sólo un tema periodístico editorial sino que involucran el fortalecimiento de la democracia y el desarrollo cultural.
Los medios de comunicación hoy son básicamente grandes holdings empresariales –nacionales y extranjeros– que definen sus estrategias de comunicación, en última instancia, con fines comerciales, con una lógica de mercado que responde a sus intereses particulares. Sin embargo, el derecho a la información y el fortalecimiento de la cultura nacional son cuestiones que exceden en mucho a la lógica de mercado y, como su desarrollo es una cuestión de interés común, es imprescindible que el Estado observe y resguarde se plena vigencia."
Los blogs, las redes sociales, las listas de correo y otros lugares de Internet podrían ser una especie de un contrapeso, limitado, muy limitado, a tanto poder de los medios.
Podríamos desde estos lugares hacer un esfuerzo por darle visibilidad a aquello que no llega y es bueno, libros que no se publican, películas que duran pocos días, música desconocida o que no se pasa en la radio.
Otros datos sobre los medios y estudios de consumo:
De la entrevista a Nestor Garcia Canclini realizada por el diario Perfil:
". Los españoles han percibido cómo apropiarse de editoriales pequeñas con buenos catálogos y no obstante la mayoría de los libros no llega a España. Y no sólo porque nos consideran a los “sudacas” productores de datos real-maravillosos pero no de pensamiento, lo cual no es menor, sino también porque nos faltan políticas adecuadas. "
"Además, en Latinoamérica existe un déficit de estudios de consumo sobre qué ocurre en el extranjero, y es contradictorio que, con todo el reconocimiento discursivo sobre la globalización, no se estudie qué pasa con el consumo de nuestras películas, de nuestros libros. Y no tienen que ser sólo estudios mercadotécnicos, de gustos y tendencias, sino de los hábitos de mediana duración. "
Lectores digitales y “copyleft” A partir de informes de consumos culturales y encuestas de lectura realizadas en la Argentina, México y Colombia, García Canclini actualmente investiga los distintos cambios en los hábitos de los lectores. De acuerdo con sus estudios, la expansión de las tecnologías digitales parece haber modificado sensiblemente las prácticas de lectura, con un marcado desplazamiento desde las publicaciones en papel hacia los medios electrónicos: “Hay miles de ciudades en América latina a las que no llegan diarios ni tienen librerías, que tienen pocas bibliotecas y sin embargo todas tienen ciber-cafés. Hoy, cualquier diario latinoamericano tuvo más consultas en la mitad del día que la cantidad de ejemplares vendidos en papel”. En suma, ha habido una enorme transformación de los modos de producción y circulación de la información, y el acceso a la escritura y la lectura pasa cada vez más masivamente y con mayores facilidades por los medios digitales. Por eso, considera que mientras distintos actores (beneficiados por la circulación mercantil de los productos culturales) catalogan la circulación de obras en Internet como actos ilegales o de “piratería”, el mercado editorial va a terminar sufriendo las mismas mutaciones que hoy se vislumbran en el campo musical: “Los escritores suelen ser más resistentes, pero si pensáramos que lo que está ocurriendo en el mercado musical es un anticipo de lo que puede ocurrir en otros mercados culturales, uno podría pensar que en 10 o 15 años el copyleft va a estar muy extendido”.
No hay pelotudo que no tenga un blog y ponelo en negrita...
José Pablo Feinmann hablando sobre los blogs y la Feria del Libro.
Algo de razón tiene, cuando entro en algunos blogs y leo los comentarios que dejan, me causan un poco de pavor.
Lo único que Feinmann lo comenta como si los que escribimos blogs quisieramos ser famosos o escribir en un diario, no es mi caso, ni siquiera se bien quienes leen este blog (o si lo lee alguien).
La idea viene percudiendo de lejos y estuvo de visita cuando Lucía Puenzo ganó el Goya por XXY y estas líneas son cualquier cosa menos una crítica de cine. La idea –¿cuánto llevamos? ¿Quince años? ¿Treinta?– de una época de dilución en archipiélagos, de millones de seres alienaditos, solos, diciendo chau con la mano tras los cristales empañados de sus micromundos. Micromundos que juegan la gran big bang: los seres, el ser, las cosas, las estrellas, las galaxias se alejan las unas de las otras, hasta la vista baby, nos vemos con suerte en una creación futura.
Cito de memoria una tira en que Mafalda decía que el problema no es romper las estructuras, sino saber qué hacer con los pedazos. En esta época de estructuras intactas y desecha en billones de pedazos, nadie en su sano juicio debería jactarse de apuntar con un dedo y concluir: ésta, ésta es la realidad. Sí proliferan los casos de alucinación consensuada de realidad, como escribió algún autor cyberpunk. O los de reconstrucción facial cruenta de la realidad, que es un poco lo que suelen hacer los medios: filtran los barros de la realidad, los reciclan sin que quede claro lo que queda, si la mierda o el resto.
Se sabe, o merecería la insistencia: ya no hay representaciones que aspiren a totalizar al mundo; será que es imposible. Se multiplican sí, como virus, las mediaciones corroídas, ansiosas. Ahí va la mamá que interpone el celular afanoso para sacarle la foto a la nena en su primer acto escolar: no le ve la cara, no le ve los ojos, no le ve el alma, ve la pantalla. Los expertos hablando de nosotros y no nosotros. Los periodistas hablando de ustedes y no ustedes. Los dueños de los micrófonos diciendo que la televisión nos espeja, que Tinelli es el todo, que los metamundos de Rial y Nazarena son los míos y que aunque diga lo contrario en el fondo muero por los realities sólo que un serio trauma psicobolche infantil me impide asumir mi verdadera identidad.
Una joven compañera de este diario, de padres setentistas, me decía con más perplejidad que angustia que no entendía cómo era eso de que cuando salía por las noches con sus camaradas de redacción anterior se hablaba todo el tiempo de periodismo y periodistas, nunca de realidad. Pertenece a una generación de periodistas y blogueros que sabe bien cómo recrear esos pequeños mundos de los que hablo –un tipo de exploración que solíamos hacer en la vieja revista El Porteño–, pero también los pequeños mundos de sus vidas personales.
Los ponen en escena casi en un acto de desesperación por no poder socializar de otro modo, casi pidiendo a gritos un lugar de pertenencia, huérfanos de algún mundo mayor que los contenga, definitivamente remisos a incorporarse en algún proyecto que habiten más de cuatro.
A los blogs, entonces. A festejar el estallido de la blogósfera (un cuarto de millón de blogueros en la Argentina a fines de 2007), aun cuando las audiencias de los blogs sean de cincuenta o de cien o mueran cada 24 horas, aun cuando alegremente y blogueando sigamos rumbo a la ecuación de Paul Virilio: un hombre = un gueto.
A los blogs, los que sepan escribir. Y los comunes a mandar mensajes a los medios –“¡Es una vergüenza!”, “¡Es el país que merecemos!”– y a los foros de lectores en los diarios. Están del tomate los foristas que opinan en los diarios. Son todos fachos virtuales, mandafrutas, enloquecidos que jamás leen/responden lo que dice un texto sino que eyectan lo que hierve en sus cráneos: puteo ciegamente contra todo –orgasmo republicano– y a esa descarga la llamo participación y dignidad.
Encierros, soledades, fragmentaciones, pérdidas de sentido y de pertenencia. Salimos de la dictadura con ese diagnóstico de males que la democracia no curó, males globales. Tristezas, quiebres y derrotas devenidas en opacidad y luego en resentimiento y luego en crispación y la culpa de todo la tiene el de enfrente. Y mientras eso sucede y para sobrevivir, entertainment de las pequeñas cosas: Burton, queer, blogs, Tinelli y relaciones virtuales. Caen bombas de nada, a los refugios. A nuestros planetas mínimos, camaradas.
Comentario del autor de LibrosG:
El sentido de pertenencia se perdió hace tiempo. Cuesta mucho creer para formar parte de cualquier grupo, sea lo que sea, partido político, religión, club de fútbol, bueno, club de fútbol tal vez no sea tan criticado.
Es verdad que vivimos en una época de fragmentación, los blogs muestran pequeños fragmentos de la realidad de cada uno que los escribe, no pretenden ser los dueños de la verdad, bueno...Como con el tema del fútbol, tal vez alguno piense que es el dueño de la verdad.
No me parece mal que estallen en pedazos viejas creencias que, en definitiva no nos ayudaron a encontrar una respuesta. Es verdad que cuesta creer y la tarjeta de crédito la tiene clara cuando te dice: Pertenecer tiene sus privilegios.
Ahora cuando no perteneces al club de la tarjeta de crédito o no te la creés es difícil.
Los comentarios que aparecen en algunos blogs o en algunas noticias de los diarios dan mucho miedo, es verdad, a mi me dan miedo. Pero también es verdad que la dictadura tuvo su apoyo, así que ahí están comentando en los diarios o en los blogs.
Mientras tanto seguiremos en las islas que nos corresponden, tal vez en algún momento podamos comunicarnos, sino seremos varios archipielagos, ¿acaso en algún momento no lo fuimos también?.
Algunos comentarios sobre los blogs de literatura en la entrevista a Jonathan Franzen:
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"Un maldito blogger me arruinó la velada del Book Award, blandiendo un micrófono ante mi cara y ametrallándome con preguntas vulgares." La proliferación de los blogs literarios: ese fenómeno, según él, es el verdadero enemigo de la cultura. "Lamento la falta de los críticos literarios tradicionales, que actuaban como filtro para descubrir libros de verdadero valor. Es mucho mejor tener 50 inflexibles críticos de esa clase -explica- que tener 500 mil gritones incompetentes."
Sin embargo, precisamente una crítica literaria "a la antigua usanza", la influyente Michiko Kakutani, de The New York Times, se cuenta entre sus acérrimos enemigos, ya que regularmente se dedica a censurar cada nuevo esfuerzo del autor. "Es la George Bush de los críticos -ironiza- destruye todo lo que no entiende, que es la mayor parte de lo que lee. Ejerce una influencia deletérea sobre la literatura estadounidense porque es una moralista infantil y carente de sentido del humor, que ve el mundo en blanco y negro."
-¿Qué cosas le aporta el periodismo a la hora de escribir ficción?
-Primero: me gusta mucho el periodismo. Me fascina el género crónica. Me enseñó muchísimo. Me dio una capacidad de respuesta rápida asociativa a la que le veo un gran potencial de perfeccionamiento. El hecho de que uno pueda recibir una buena crónica por la módica suma de un diario y uno se encuentre con literatura es fantástico.
-¿Eso ocurre en el periodismo actual?
-No, para nada. Hubo momentos en el periodismo argentino, en los 80 y los 90, en los que buena parte de las innovaciones narrativas estaban en los diarios. Pienso, por ejemplo, en las crónicas de María Moreno. O en otros periodistas a los que seguí mucho, como Daniel Link. Y hablo de todos los géneros, desde las columnas de chismes hasta los más sesudos. Tal vez esas claves, en la actualidad, las encuentre en los blogs .
-¿Tiene un blog?
-Lo tuve, pero me decepcioné rápidamente porque la respuesta de la gente era atroz, de piedra libre a la injuria. No me interesa ese tipo de protocolo del anonimato. Me parece que siempre se está trabajando sobre el horizonte del resentimiento. Y me ofendí mucho.
-Es decir que de allí no sacó ninguna enseñanza
-Pocas, es cierto. Pero el periodismo me dio muchas armas. Por ejemplo, poder hacer funcionar una enciclopedia propia como hoy puede ser Wikipedia. Antes, todo periodista era un Wikipedia. Recuerdo aguafuertistas que me encantaban. Uno que está bastante olvidado, como Emilio Petcoff. Las mismas aguafuertes de Jorge Asís me gustaban. Hoy sólo se puede pensar en Carlos Monsiváis como ejemplo de ese género.
-¿Por qué cree que esa enciclopedia personal no funciona en el periodismo actual?
-Porque la crónica fue expulsada de los diarios. Y eso tiene que ver con el proceso industrial en el mundo y en la Argentina particularmente. La Argentina tenía muy buen periodismo y muy buenos periodistas. El diario en papel se está muriendo, eso no es un secreto para nadie, y todas las cabezas periodísticas del mundo están pensando en cómo plantear la sobrevida de los diarios en papel. La opción más fuerte, por lo menos la de los diarios más serios, es volver a textos muy largos, con un lujo de prosa y con un lujo investigativo que el blog no soporta porque no puede financiar el tiempo de pesquisa. Internet mucho menos, ya que todos sabemos que es insoportable leer textos largos en la red. Ojalá que el periodismo argentino tome este camino y no el de cierta mutación hacia la telebasura.
A veces es difícil el mundo virtual. Admito que muchas veces no tengo paciencia con algunos mensajes que llegan a la lista librosgratis y que ni siquiera coloco mi dirección de e-mail ante posibles respuestas que me aburren.
¿Hacía adónde irán los diarios y los blogs?, quién sabe, tal vez los que se metan en el mundo de los blogs y son figuras públicas deberían hacer un pequeño curso para tolerar lo que venga y saber que, como dice el Gran Yuyo, si en internet te calentás perdés...
Leo que en la Revista Ñ del diario Clarín de la Argentina salieron dos notas sobre Blogs y literatura.
El 30 de enero otro artículo en la revista Ñ del diario Clarín:
Blogs o el espectáculo del yo
En esta nota, el autor afirma que nuestra época espera que cada hombre y cada mujer, cada niño y cada anciano, sean ricos o pobres, se transformen en "emisores". De qué es para él irrelevante. La experiencia del mundo se ha vuelto definitivamente fugaz, a su criterio.
Personalmente como en el caso de la propaganda del diario brasileño "O Estado de São Paulo" creo que algunos medios escritos le tienen miedo a los blogs, temen perder más público. En algunos casos es más fácil informarse con los blogs como con lo que pasó en el Personal Fest en Buenos Aires en que los diarios prefirieron informar sobre lo ocurrido después de la última edición para no perder público y en que una de las pocas formas de informarse era a través de los blogs. (más información en: http://librosg.blogspot.com/search?q=Personal+Fest)
Los blogs, como los libros digitales, como tantas otras cosas seguirán siendo complementarios de los diarios hasta que....Hasta que las personas no le crean tanto a los diarios y hasta que haya blogs con la suficiente credibilidad y calidad para que primero leamos en el blog y luego en el diario y tengamos sentido críticos sobre qué nos están queriendo decir.