Nuestro apoyo a las tomas de los colegios en la Ciudad de Buenos Aires, posible lectura:"La Escuela de Noche" de Cortázar y sugerencias para descargar música y escribir una crónica.
Estatua al Escritor Desconocido de Budapest-Hungría
En su mano tiene una pluma para escribir
Alguien mostrándole sus libros al "Escritor Desconocido"
En Budapest existe una estatua al escritor desconocido y se dice que quien toca en la pluma del escritor tiene buena suerte.
Justo en la película Budapest que trata sobre un "ghost-writer" aparece la "Estatua al Escritor Deconocido", casi una estatua para los "Ghost-Writers", ahora ¿Gustavo Béliz tendrá una estatua en Buenos Aires?
La estatua del "escritor fantasma" parece ser la del Anónimo Notario, del Gloriosísimo Rey Bela (Gloriossissimus Belae Regis). Este notable escribano, es reconocido como uno de los primeros cronistas de la historía de Hungría, allá por el siglo XII. El sitio donde se encuentra es en Budapest, en la réplica del castillo de Vadyanhuyad, que está el verdadero castillo en Transilvania. Upsss! vamos a descubrir que la estatua no es de un escritor fantasma sino del conde Vlad, el que te dije. dicen que tocar la pluma da suerte, por eso el bronce está brillante en la pluma, pero quien sabe de las supersticiones: ¿porqué quedó anónimo el cronista? ¿era cierto lo que cronicó?O en realidad Vlad Tepes, alias Drakul, es inocente de ser vampiro y el verdadero ser de las tinieblas es el escribano del rey. Varios amigos míos, abogados acusan a los escribanos (notarios) de ser unos "chupasangres". A ver si resulta cierto y el Anónimo Notario, por algo tiene el rostro en sombras. O es la estatua esta destinada al "síndrome de la página en blanco", pesadilla de todo escritor que ya cobró el anticipo del editor, ya se lo gastó y no es Honoré de Balzac. Saludos, y no sueñen con este notario, que mañana tengo que ver al mío para que me termine unos documentos.
Se estrenó la película Budapest basada en el libro homónimo de Chico Buarque.
No se si llegará a otros países, la historia es interesante:
Un "ghost writer" que entra en crisis durante un "Congreso de Ghost Writers" en donde todos hacen catarsis y comienzan a reclamar de la autoría de sus libros.
Un "autobiografado" por el ghost writer que cree en lo que dice su autobiografía que lo muestra mucho mejor que lo que es.
Y la fuga a un país en donde su idioma es el único que el diablo respeta...
"Ética, leyes de prensa, responsabilidad penal, derechos de autor, advenimiento de Internet, el temario del encuentro era extenso, a puertas cerradas, en un hotel oscuro de Melbourne. Oradores de varias nacionalidades se sucedían en conferencias que acompañaba en español, por el sistema de traducción simultánea. Pero ya en la segunda jornada, a medida que entrábamos en la noche, las cuestiones de interés común iban dando lugar a declaraciones personales, incómodas. Aquello comenzaba a parecerse a una convención de alcohólicos anónimos que no padecían de alcoholismo, sino de anonimato. Autores Veteranos, ostentando el nombre completo en la credencial, se disputaban el micrófono para un festival de vanaglorias. Citaban un montón de obras suyas, y sin necesidad exponían la identidad de los presumidos autores, ora un grande estadista, ora el notorio ghost-writer de un gran estadista, ora un novelista laureado, un filósofo, un prominente intelectual, provocando bullicios y carcajadas en la platea. En la tercer noche estaba decidido a abandonar la sala, cuando el micrófono cayó en mis manos y los circunstantes cruzaron los brazos a observarme. Yo era el novato, era tal vez un elemento extraño, estuve escuchando confesiones comprometedoras, no tenía salida, mi silencio seria una ofensa. Disculpándome por expresarme en portugués, hice un resumen de mi currículum, mencioné mi tesis de doctorado, fui aplaudido, concedí en recitar algunos de mis fraseados pausadamente, para que los intérpretes pudiesen traducirlos a contento. En seguida expliqué el contexto de uno u otro trabajo, hice alusión a personalidades que me debían favores, al rato estaba desembuchando fragmentos mezclados de todos los artículos que se me venían a la cabeza.
Ya era una compulsión, yo hervía, hablaba, hablaba, hubiera hablado hasta el amanecer si no apagaban al aparato de sonido. Al ver el salón vacío y el ascensor lleno, subí de golpe siete escalones; estaba liviano, estaba aliviado, arriba tuve la sensación de haberme quedado hueco."