Nuestro apoyo a las tomas de los colegios en la Ciudad de Buenos Aires, posible lectura:"La Escuela de Noche" de Cortázar y sugerencias para descargar música y escribir una crónica.
si desean algo fuera del sistema vean y disfruten de Yakwar Mallku.
Rodada con muy escasos medios, con actores no profesionales, en poco más
de una hora y sin sensación de cajón desastre y apelotonamiento, con
sencillez, la película nos desgrana los problemas de una Bolivia en la
que la mayoría de sus habitantes son ignorados y despreciados por el
mero hecho de ser indios; en la que muchos de estos emigran a la capital
en busca de mejores expectativas y reniegan de su condición, odiando su
origen; en la que se esteriliza a las mujeres indígenas bajo argumentos
supuestamente humanitarios; en la que hay una elite blanca que habla
inglés y que vuelve continuamente la espalda a los que no tienen nada,
mientras viven en sus casitas del barrio alto. Sin embargo, Yakwar
Mallku no es sólo un cine de denuncia y de crudo realismo, poseyendo
grandes dosis de lirismo cuando nos relata las costumbres de los
campesinos (la escena del indio bañándose de sol es magnífica). Su
final, con un explícito llamamiento a la lucha, consigue emocionar y
hacer palpitar el corazón y nos abre una nueva puerta llena de luz, tras
la tristeza de la historia que nos relata la película. Una luz que se
mantiene, una luz que es la de la esperanza, una esperanza que está en
Evo y en los millones de voces que lo acompañan clamando justicia y
dignidad. Film Affinity
"Freddy (Freddy Florez) es un boliviano sin documentos que trabaja en Buenos Aires como parrillero en un bar. Su caso, como miles de otros, muestra la incomunicación, la pobreza, el racismo, y sobretodo la natural aceptación de la tragedia. Se relaciona con Rosa, la moza paraguaya (Rosa Sanchez, que en las carpetas de prensa cuentan que durante el rodaje trabajaba como empleada doméstica) y con su jefe, Enrique (Enrique Liporace, en muy buen reencuentro con el cine). También están los parroquianos, el taxista, apodado "El Oso" (Oscar Bertea), Marcelo (Marcelo Videla), Mercado, otro taxista, y un vendedor ambulante compuesto por el recientemente desaparecido Hector Anglada.
Un film cotidiano, chiquito, potente y un nuevo exponente del cine argentino de exportación.
Un documental sobre Klaus Barbie (el carnicero de Lyon) que toma lo que hizo luego de la caída de Hitler.
Les dejo una parte de lo que dice el diario 20 minutos:
a película, estrenada hoy en Francia, narra lo que algunos críticos han llamado "las tres vidas" de Barbie, conocido como el "carnicero de Lyon". Tras la época nazi, Barbie fue utilizado con fines de espionaje por Estados Unidos, país que posteriormente le ayudaría a instalarse en Bolivia.
El documental, que no aporta revelaciones significativas sobre su biografía, pasa rápidamente por los años como responsable de la Gestapo en Lyon, que le valieron en 1987 -cuatro años antes de su muerte en prisión- una condena a cadena perpetua en Francia por crímenes contra la humanidad.
Al estimar que otros estudios ya han tratado ese periodo de su vida, McDonald se centra en cómo después de la Segunda Guerra Mundial fue contratado por los servicios del contraespionaje de Estados Unidos (CIC), para los que trabajó en Alemania de 1947 a 1951, año en el que se trasladó en Bolivia ante la amenaza de su extradición a Francia, donde se le buscaba para ser juzgado.
"La parte que más me interesaba era la del mundo desesperado de la posguerra, cuando los antiguos enemigos fascistas se veían transformados en aliados contra el comunismo", explica Macdonald, que estuvo a punto de titular su película Cómo ganaron la guerra los fascistas.
En Bolivia, donde Barbie se hizo llamar Altman -como el rabino de su pueblo natal-, el antiguo nazi estuvo al frente de una serrería en La Paz, antes de comerciar con quinina y establecer relaciones con los militares del país andino.
Apoyado por el general Barrientos, el antiguo responsable de la Gestapo y antiguo colaborador de los servicios secretos estadounidenses creó una compañía marítima, que sirvió para traficar con armas y participar en la llegada al poder en Bolivia del general Hugo Banzer en 1971.
La situación cambió en 1982, con la llegada de la izquierda al Gobierno: Barbie fue expulsado y extraditado a Francia, donde fue juzgado en un proceso histórico en el que negó todos los cargos y se limitó a declarar.
Su único testimonio registrado en este documental, pronunciado antes de ser condenado por, entre otras cosas, enviar a los campos de exterminio a 44 niños judíos, fue reconocer que había "combatido con dureza a la Resistencia", algo que justificaba en que entonces "era la guerra".