La película parece un cruce entre “Amelie" y “Alguien voló sobre el nido del cuco” y nos cuenta la historia de una joven llamada Young-soon que un día ingresa en un hospital psiquiátrico porque cree ser un cyborg. En el sanatorio se alimenta de pilas y baterías eléctricas y deja a un lado cualquier tipo de alimento. Su estancia allí cambiará con el encuentro de un joven que se oculta constantemente tras una máscara con el que iniciará una curiosa amistad. “I’m a cyborg, but that’s ok” destaca sobre todo por su gran sentido del humor en su retrato de una adolescente que cree no ser de carne y hueso. Mención especial para el amigo loco de Young-soon que se arranca con un canto tirolés en medio de la película, provocado enormes carcajadas entre el público.