Copie conforme en el original, Copia certificada en su traducción en las pantallas españolas, casi todo en la última película del iraní Abbas Kiarostami nos sitúa en el difuso y no tan contrapuesto ámbito en el que conviven la verdad y lo que no lo es.
Con inteligente, confusa y premeditada intención, Kiarostami, que por primera vez rueda fuera de su país y con actores profesionales, nos instala a lo largo de dos horas en el límite mismo, peligrosamente asomados a las fronteras en las que tan a menudo el ser humano mezcla realidades, sueños, esperanzas y deseos. Certezas y mentiras.
¿Qué he visto? Se pregunta el espectador al término de la proyección de esta delicada reflexión sobre la complejidad de las relaciones humanas. Sin embargo, el planteamiento inicial es sencillo: la propietaria de una tienda de antigüedades acude a la conferencia-presentación del libro Copia conforme de un reconocido intelectual.
La primera parte de la cinta se consume, o eso pensamos (o creemos) inicialmente, en una especie de duelo dialéctico entre dos profesionales, –la anticuaria y el escritor–, que como pareja de desconocidos que acaban de conocerse hablan sobre arte y, con más detenimiento, sobre el valor del original frente a la copia, o a la copia frente al original.